Hoy he leído este titular, “Un 57 por ciento de los españoles donaría sus órganos después de morir”, por supuesto las estadísticas son para cogerlas con alfileres. Ya lo dijo el gran Homer Simpson “la gente se inventa estadisticas con tal de intentar demostrar algo y eso lo sabe el 14% de la gente”.
Sin embargo no sé qué es más noticia, que un 57% donaría o que un 43% no lo haría. Qué motivos existen para no querer donar tus órganos una vez muerto. Quiero decir, si lo miras objetivamente tú ya no los vas a necesitar absolutamente para nada, y creo que todos estamos de acuerdo en que pueden salvar vidas. Y sin embargo no se hace.
Bien es cierto que la mayoría de las veces uno no espera que se vaya a morir y no tiene planeado o mejor dicho no le ha comunicado a sus seres queridos que en caso de que eso ocurra deseas donar tus órganos. Y claro, una vez muerto la familia puede esgrimir el argumento de “es que como no dijo que quería donar…”. También hay que tener en cuenta el dolor y la rabia del momento, que hace que muchas familias se muestren completamente contrarias a la idea de “descuartizar” a un ser querido que se acaba de perder.
Pero volvamos al titular (sea o no sea cierto), este dice que “Un 57 por ciento de los españoles donaría sus órganos después de morir”, es decir hay gente que si se le pregunta ahora, y lo piensa en frío, no donaría. Y yo me pregunto, ¿por qué?
Lo único que se me ocurre es que se tenga miedo, pero ¿miedo a qué?. ¿Miedo religioso? ¿Se creen que van a presentarse delante de San Pedro con un riñón menos y sin córneas? ¿O es que piensan que van a resucitar a la semana y no quieren volver y encontrarse con que le faltan órganos?
También puede ser por egoísmo, “mi cuerpo es mío, y nadie me va a quitar mis órganos”, pero este razonamiento es tan cruel que, si existe el karma, esas deben ser las primeras personas que necesitan un trasplante en la vida.
Personalmente nunca he donado sangre, es algo que me avergüenza, pero le tengo miedo a las agujas y no soy capaz de hacerlo. Pero no tendría ningún inconveniente en donar mis órganos una vez muerto… aunque he de reconocer que la idea me produce cierta angustia irracional.
¿Y tú?
Donarías tus órganos después de morir?
