Hace unos días, una de las historias más leídas -y vendidas- de la literatura británica, Orgullo y Prejuicio, llegó a los despachos de algunas de las editoriales británicas más relevantes, pero con otro nombre y bajo otra firma. Se llamaba ‘Primeras Impresiones’ (el primer nombre que Austen le dio al libro allá por 1813) y su autora Alison Laydee. Laydee, en realidad, es David Lassman, un ciudadano inglés empeñado en denunciar el poco hueco que las buenas historias tienen en el mercado y, de paso, conseguir vender su primera novela. El resultado: 17 de las 18 editoriales desestimaron el proyecto por poco interesante y sólo una recomendó a Laydee -en realidad Lassman- que leyese el libro de Austen al encontrar demasiados parecidos.
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Vía: meneame

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