Un grupo de frikis aficionados al canto a capella no se le ocurre nada mejor que gastarle una pequeña broma a un par de aficionados a la lucha que están entrenando en mitad de Central Park. Por suerte para ellos, los púgiles se toman la guasa bastante bien.
Eso pasa en España y más de uno se va calentito para casa. Para que luego digamos que los americanos son agresivos.


