La polémica en torno a los términos español y castellano se basa en un supuesto conflicto para decidir si resulta más apropiado denominar a la lengua hablada en Hispanoamérica, en España y en otras zonas hispanoparlantes "español" o "castellano", o bien si ambas son formas perfectamente sinónimas y aceptables, que es actualmente el criterio académico.
La controversia es de raíz ideológica o política, no lingüística, ya que normativamente el asunto está zanjado por parte de las 22 academias de la lengua española, que son la autoridad en esta materia. Así, el Diccionario Panhispánico de Dudas, obra de carácter normativo actualmente vigente, aprobada por la Asociación de Academias de la Lengua Española, aclara que el término español y castellano "son equivalentes" e igualmente válidos y considera "superada" la polémica sobre cuál resulta más apropiado. Considera sin embargo más recomendable la forma español, que es la utilizada internacionalmente (Spanish, espagnol, espanhol, Spanisch, spagnolo, etc.)
