El 13 de Septiembre de 2005 comenzó todo. A partir de ese día, todo aquel miserable mortal que osara acercarse a los dominios de Hakkar, el Dios sangre y, lo que es peor, tratara de enfrentarse a él, sería castigado con la peor de las maldiciones: Corrupted Blood, una enfermedad que, poco a poco, iba drenando la energía de tu personaje. No importaba con qué trataras de curarte tan temible enfermedad, no servía de nada esperar, ¡no había manera de librarse de ese virus salvo morir!
Pero eso no era lo peor: Lo peor es que era terriblemente contagioso. Así pues, un jugador infectado podía introducirse en una ciudad y, sin hacer nada más que estar en medio de una multitud de jugadores, ya habría acabado con más del 80% de sus habitantes en menos de dos horas aparte de que, muy posiblemente, la enfermedad se hubiera transmitido a ciudades cercanas por el continuo tránsito de personajes de un lugar a otro de ese mundillo. Personajes y mascotas, puesto que éstas también eran capaces de llevar la sangre corrupta en sus venas… con todo, esto suena exactamente igual que el relato de una epidemia real en nuestro mundo.
En este interesantes artículo también se habla de otro fenómeno sucedido en World of Warcraft pero esta vez económico, la inflación. Los vídeojuegos ya no son lo que eran…
El 13 de Septiembre de 2005 comenzó todo. A partir de ese día, todo aquel miserable mortal que osara acercarse a los dominios de Hakkar, el Dios sangre y, lo que es peor, tratara de enfrentarse a él, sería castigado con la peor de las maldiciones: Corrupted Blood, una enfermedad que, poco a poco, iba drenando la energía de tu personaje. No importaba con qué trataras de curarte tan temible enfermedad, no servía de nada esperar, ¡no había manera de librarse de ese virus salvo morir! 
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