La televisión israelí difunde un vídeo en el que soldados israelíes humillan a un adulto maniatado y vendado
Soldado: -”¿Quieres un caramelo?”.
Detenido: -”Caramelo”.
Intercambian unas palabras y se escucha la carcajada desenfrenada de un uniformado.
Soldado: -”Di: Papá fue a trabajar”.
Detenido: -”Trabajar”.
S: -”No. Papá”.
D: -”Papá”.
S: -”Fue”.
D: -”Fue”.
S: -”A trabajar”.
D: “A trabajar”.
S: “Te traerá un regalo”.
D: “Regalo”.
El joven militar pide un aplauso a sus colegas.
S: “Y Golani”.
D: “Y Golani”.
S: “Te traerá un palo”.
D: “Palo”.
S: “Para tu culo”.
D: “Para tu culo”.
El palestino apenas puede contener el llanto. Los soldados no paran de reír.
Este abuso ha sido grabado. Como lo fue la orden del teniente coronel Omri Burberg para que uno de sus subordinados disparara una bala de caucho en la pierna a un palestino también maniatado y con ojos vendados. Sucedió en junio. Pero las humillaciones gratuitas son cotidianas en cualquiera de las docenas de puestos militares que salpican el territorio ocupado palestino, unos controles que no pueden eludir y en los que pasan horas cada día para entrar y salir de las ciudades y pueblos.

