Esta es la historia del robo de algo esencial en el día a día de toda persona. Sin ello nada tendría sentido, o mejor dicho, con ella esta historia carecería de sentido. Los dos protagonistas de esta historia son el inspector de policía Tinoco y el oficial Peláez. Los dos se encontraban en la escena del crimen. Estaban en la biblioteca, donde algo había pasado. Así había avisado el bibliotecario a la policía.

—Es algo bastante extraño, pero lo noto en el ambiente—dijo el encargado—. Se han llevado algo. Todo estaba ayer en el sitio correspondiente, pero hoy algo falta. Han robado, estoy convencido de ello.

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