El virus de sida (VIH) resulta infeccioso en agujas usadas cuando se inyecta en humanos porque en este caso puede unirse a las células T y empezar a replicarse. La célula T humana es un huésped muy específico de VIH. Cuando un mosquito se alimenta de una persona con sida en la sangre, el VIH penetra en las vísceras del mosquito, que no contiene células T humanas. Por tanto, el virus no encuentra ningún huésped en el que replicarse, y el aparato digestivo del mosquito acaba con él.

Fuente: Opinión Canariona

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Vía: meneame